Romance Castellano

La leyenda sombría de Cenicientos

Bajo el cielo gris de Madrid, la tierra guarda memorias que la historia prefiere callar. Un romance trágico sobre la codicia y el barro.

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versos

Madrid

tierra de infamia

En las tierras de Madrid, donde brota el vino amargo, se alza el pueblo Cenicientos bajo un cielo gris y opaco. No hay idilio en sus cantares, ni virtud en sus palacios; corre el odio por las venas de este amor envenenado.

Se miraron dos amantes con el pulso acelerado, no por fuego del cariño, sino por el vil zarpazo de la envidia que corroe, del orgullo más insano. Julián codicia las tierras que el viejo le ha heredado, y Lucía solo busca ver a su sangre en el barro.

Se juraron falsos besos detrás de los matorrales, planeando la desgracia de vecinos y rivales. La codicia fue su lecho, la traición su ligadura; disfrutaban del dolor, de la infamia y la pavura.

Delataron al hermano, infamaron al amigo, vieron al pueblo sumirse en la miseria y el frío. Gozaban con la tortura del rumor malintencionado, viendo vidas destruidas por el veneno lanzado.

Pero el vicio del humano nunca encuentra su sosiego, y el amor que nace torcido acaba quemando en fuego. Miró Julián a Lucía con el puño ensangrentado; vio Lucía en la mirada de su amante, el fin pactado.

No hubo llanto ni clemencia en la noche de los huertos; se mataron por la espalda, quedando los dos ya muertos. Cenicientos hoy susurra, bajo el peso de su historia, que la peste del humano borra el amor de la memoria.

Memoria sombría

Aquí no hay idilio ni consuelo, solo la verdad amarga del romance castellano.

La tierra guarda lo que el tiempo intenta sepultar.